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Colegas del Mundo
La prensa, el periodismo y los periodistas cubanos, como todos nuestros compatriotas, sufren los efectos del criminal bloqueo de Estados Unidos, intensificado de forma demencial por la administración Bush. Esa política no solo intenta matar de hambre y enfermedades a nuestro pueblo, sino impedirle, además, que conozca y difunda la verdad de Cuba y el mundo por sus propios medios.
A la guerra económica, comercial y financiera, se une un ataque mediático despiadado durante casi medio siglo. Alrededor de la Isla se ha montado un cerco de agresión radial y televisiva, mediante transmisiones subversivas de las mal llamadas Radio y TV Martí, propiedad del gobierno estadounidense, dirigidas a provocar un cambio en el sistema político cubano. Para tal fin, en el presupuesto federal de ese país se destinan decenas de millones de dólares cada año.
Para incrementar el envío forzoso de señales televisivas disponen de más de un avión; para la radio, por 30 frecuencias destinan cada semana contra nuestro país más de 2 200 horas de programación. Ese bombardeo de mentiras, manipulación y tergiversaciones, en el que se incluye la programación de emisoras de corte terrorista al servicio de los grupos extremistas radicados en la Florida, pisotea las regulaciones internacionales y envenena constantemente el espacio radio electrónico.
En ese clima enrarecido se desenvuelve cotidianamente el ejercicio del periodismo cubano, cuyo sector se ve perjudicado, además, porque se impide o encarece la obtención de equipamiento o insumos destinados al funcionamiento y desarrollo de la industria poligráfica, la radio y la televisión.
El caso de Internet es muy ilustrativo. Cierre de mercado y precios elevados de los recursos tecnológicos, en medio del periodo especial, provocaron que los medios cubanos no tuviesen una activa y dinámica presencia en la red de redes hasta finales del pasado siglo. Conocida es la negativa de acceso a las aplicaciones informáticas y de software por parte de las compañías transnacionales norteamericanas, que dominan el mercado de estos productos y perjudican también nuestros medios de comunicación.
Por idénticas razones, Cuba no ha podido, por otro lado, conectarse a Internet mediante un cable óptico submarino, obligándola a utilizar los satélites, que son más costosos y de limitada anchura de banda que hacen, además, más lento el servicio.
A toda esa realidad se suman otras medidas del gobierno de Estados Unidos en la esfera de la comunicación, la información y el periodismo, que están contenidas en la Ley Helms-Burton y en el denominado Plan Bush para una supuesta transición en Cuba, cuyo anexo secreto hace suponer proyectos de agresión militar, y que no son más que instrumentos para la anexión y el regreso a un pasado, que en el caso de los medios implica la implementación de un modelo totalitario de prensa comercial, excluyente, basado en la dictadura del mercado, la concentración de la propiedad y el mercenarismo intelectual, alejados cada vez más de la ética, la verdad y los principios.
Es tal la desfachatez de ese tipo de medios, cuya reinstauración sueñan imponer a Cuba, que, con la firma de uno de los soplones disfrazados de periodistas pagados por el gobierno de EE.UU. y que la mafia anticubana de Miami ordenó volver a emplantillar, el Nuevo Herald acaba de anunciar nuevas acciones del clan Bush para perseguir y reprimir a ciudadanos que en territorio estadounidense violen la legislación del bloqueo, entre ellos los que comercien, envíen remesas o viajen a la Isla por terceros países.
Los periodistas cubanos, junto a todo el pueblo, expresan su repudio a esa política inmoral y genocida del gobierno de los Estados Unidos, y proclaman que toda acción imperial dirigida a obstaculizar o impedir el cumplimiento de nuestra función social de informar de manera veraz y precisa a nuestro pueblo y al mundo, está llamada al fracaso, pues no logrará sus objetivos, tal como ha ocurrido en los últimos 47 años.
Pedimos a las organizaciones periodísticas de América Latina y del mundo, y a los medios y periodistas honestos, que reclamen e investiguen el contenido del anexo secreto del Plan Bush y demanden de sus gobiernos el apoyo a la resolución presentada en la ONU que pide el cese inmediato del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, el cual ha ocasionado daños por más de 86 000 millones de dólares y causado sufrimientos y penurias al pueblo cubano.
Unión de Periodistas de Cuba
19 de octubre del 2006
Una historia con dos lecturas
Por: Ramón Brizuela Roque / Fotocopias: Daniel Mitjáns
| En Guinea Ecuatorial existe una isla volcánica llamada Bioko, donde se encuentra su capital Malabo, pero que antiguamente era Fernando Poo, en honor al explorador portugués que llegó a ella en la década de 1470. Ahora en ese país existe la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial, fruto de la colaboración con el Ministerio de Salud Pública cubano, pero que tuvo un nacimiento muy sui géneris porque fue un pinareño quien sentó las bases para ese centro y hoy día, aunque tiene profesores de diferentes provincias, la principal responsable de su funcionamiento es la Facultad de Ciencias Médicas Doctor Ernesto “Che” Guevara de la Serna, de Pinar del Río. |
En la actualidad hay regocijo y muchas cosas por celebrar, sin embargo no era así en 1869 cuando la isla Fernando Poo se convirtió en una cruel prisión, a donde la Corona española deportaba a los patriotas cubanos, como también sucedía en los enclaves de Ceuta, Melilla, Cartagena y Chafarinas.
Lo más lamentable es que la tercera parte de los cubanos destinados a Fernando Poo murieron allí por las condiciones infrahumanas de su cautiverio.
Pero no es esta triste historia la que trataremos ahora, hay otra más reciente, hermosa y atractiva a la que los invitamos a acompañarnos.
El 30 de diciembre de 1999, el doctor Pedro Alexis Díaz Rodríguez recibió instrucciones del Ministro cubano de Salud Pública, para implementar un plan integral de salud y crear la Facultad de Ciencias Médicas de Guinea Ecuatorial.
El 22 de febrero del año 2000 llegaba la avanzada de 146 colaboradores para preparar el escenario, pero el doctor Alexis en su evaluación a priori estaba convencido de que no bastaba garantizar la asistencia médica y crear una Facultad si no se revolucionaban las condiciones de salud del país.
Africanizar, No cubanizar
El especialista pinareño, con una experiencia anterior como decano de la Facultad de Ciencias Médicas de Pinar del Río, estaba convencido de que su proyecto era africanizar el sistema de Salud en Guinea Ecuatorial, no cubanizarlo, porque existían grandes diferencias entre una población y otra por razones históricas, económicas, morales y hasta religiosas, entre otras cosas.
Además, iba imbuido del pensamiento analítico y la proyección de las ideas del Comandante en Jefe Fidel Castro de lo que realmente era un plan integral de salud.
Su labor investigadora, la dedicación y la creación de las herramientas necesarias permitieron que después de un arduo trabajo contara con una propuesta que de conjunto sería materializada por los dos gobiernos.
A ese esfuerzo se sumó el de muchos profesores de la Facultad pinareña, y otras partes del país, y uno de los frutos profesionales para el doctor Alexis, es que se convirtiera en su Maestría de Educación Médica Superior, tutorada por el doctor en ciencias Radamés Borroto Cruz.
Merecido Honoris Causa
El otro gran premio a su trabajo fue la concesión a Alexis del título de Doctor Honoris Causa de dicha universidad africana y al ser condecorado, con la mayor modestia del mundo, expresó que lo recibía en nombre del pueblo, de sus compañeros y de las instituciones que representaba. También en esa ceremonia otros de sus colegas recibieron la medalla conmemorativa de la Universidad: el doctor José C. Díaz Cabrera, que también cubrió un lapso como decano y el doctor en ciencias Carlos Manuel Paz Paula, que actualmente ocupa el cargo.
La razón de un título
El Honoris Causa es un título extraordinario donde quiera que se otorgue, por eso es necesario argumentar un poco lo que ha significado la Facultad para los guineanos.
Este año se produjo su primera graduación de 74 médicos, lo que resultó un acontecimiento si se tiene en cuenta que en el año 2000 el país sólo contaba con 59 galenos –formados en 11 países diferentes– para atender una población de casi un millón de habitantes.
La importancia del acto de titulación se resume en que fue presidido por Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, Jefe de Estado, el Consejo de Ministros y el Cuerpo Diplomático.
Colaboración diferente
No hay dudas de que Cuba posee relevante experiencia en el campo de la colaboración,
particularmente en Salud, pero es inobjetable de que esta se ha ganado progresivamente y tiene diferentes niveles de perfeccionamiento, pero el caso de Guinea fue diferente.
Ello justifica que en su tesis de maestría el doctor Alexis acotara:
“La colaboración médica internacionalista cubana, a partir del triunfo revolucionario, ha marchado paralelamente a las transformaciones que han tenido lugar en el país en este sector. A partir de 1998, la colaboración se concibe como plan integral de salud, que abarca asistencia y educación médica. En un primer momento, para el área centroamericana y del Caribe, en espacios distintos y en un segundo momento, para África, donde ambas coinciden en el mismo espacio.
En Guinea Ecuatorial, la colaboración adopta la última variante arriba citada, incluyendo la creación de una Facultad de Medicina. En ausencia de trabajos previos de fundamentación en la literatura revisada, este trabajo tuvo como objetivo la fundamentación de la creación de la citada Facultad, en las condiciones del plan integral de salud, utilizando la metodología de diseño de las carreras de ciencias de la Salud en Cuba.
Ciencias Médicas en Pinar del Río Momentos más relevantes de la historia de la Educación Médica pinareña. |
Breve síntesis de un extenso currículo El doctor Pedro Alexis Díaz Rodríguez se graduó de médico en 1979. Es especialista de II grado en Fisiología normal y patológica, especialista en Fisiología de la respiración. |
La Patología

Por Ramón Brizuela Roque / Fotos Daniel Mitjáns
35 años de un especialista. El 70 % a favor de la vida. Necropsia, mejor que autopsia
L a idea inicial era hablar de su persona, que ha hecho de la profesión un sacerdocio, pero la impositiva modestia y el rigor científico nos llevaron, casi sin notarlo, al inmenso pero poco divulgado mundo de la Anatomía Patológica. Por supuesto, eso significó ganancia para el lector porque conocerá revelaciones interesantes, aunque la praxis periodística nos obligue a un recurso para llevar ambos temas a la vez.
En sus inicios la Patología era una ciencia prácticamente ilegal, los anatomistas –como les llamaban– tenían que robar los cadáveres para realizar sus estudios.
Walter, así sencillamente, es una gente exageradamente habladora, con una prolija cultura que le permite pasar inmediatamente de un tema a otro, no sé si es congénito o por contagio de su esposa, Ana Gloria Pérez Reyes, su más estrecha colaboradora en el laboratorio o simplemente su mano derecha.
En la introducción decía que maestro, por el legado de su mamá, Haydee Rodríguez Godoy, cuya vida entregó totalmente al magisterio, o por el de su abuelo paterno Marcial Martínez Mora, maestro y pastor de la Iglesia Metodista, o por su tío, Félix Rodríguez Godoy, cuyo nombre lleva la medalla de la Asociación Provincial de Pedagogos de Pinar del Río.
Su pasión por la Patología le viene desde su época de estudiante, cuando cursaba el tercer año en la Escuela de Medicina Victoria de Girón y hacía guardias voluntarias en el hospital Manuel “Piti” Fajardo. Pero en resumen, ¿qué encierra esa disciplina para sentir tanto amor por ella?
Algunos se preguntarán por qué pudo haber sido un trabajador de la radio y es que su padre Hermógenes Martínez Rodríguez y sus tíos se encuentran entre los pioneros de la introducción de ese medio en Vueltabajo, hace 75 años.
La primera aclaración que precisamos es la diferencia entre forense y patólogo, quizás por la elevada producción reciente de materiales fílmicos sobre el tema. El forense se ocupa de las autopsias sospechosas de la criminalidad y el patólogo de las muertes naturales o autopsias clínicas. Si uno es el detective en la escena del crimen, el otro lo es en el microscopio.
El doctor Walter realiza una BAAF, en su departamento del hospital León Cuervo Rubio. |
Los antiguos, en la lengua grecolatina, nos legaron la palabra autopsia, que visto a la luz de hoy día es un término incorrecto, porque su significado es “verse a sí mismo”. La suma del vocablo opsis / ver y auto / a sí mismo. Se imaginan a un cadáver viéndose.
Aunque es pinareño de pura cepa, para algunos Walter procedía de la parte oriental del país, error afianzado en que sus primeros años de graduado los pasó en Camagüey. Aunque siempre ha estado en constante movimiento, eso explica también por qué se buscó la esposa en Minas de Matahambre, y cómo no tuvo inconvenientes para cumplir misiones internacionalistas en Vietnam y en Uganda.
Hoy los especialistas prefieren necropsia como concepto definitorio, que equivale a ver la muerte. Pero por qué hablar tanto de ese fatal desenlace, si ellos –asegura nuestro entrevistado– están más cerca de la vida.
“El 70 por ciento de nuestro trabajo está en función de proteger la vida –argumenta–, ese tiempo lo distribuimos en biopsias y estudios citológicos. Por ejemplo biopsia, quiere decir ver la vida. Mientras que la citología es el estudio de las células y sus modificaciones patológicas para diagnósticos oportunos. También nuestro campo de estudios incluye todos los líquidos corporales, por congelación e intraoperatorios. La citología vaginal y las BAAF (biopsia por aspiración con aguja fina) lo que para los españoles es PAAF, por la punción.”
El patólogo, en sentido figurado, ha salido a la calle; ellos no miran al rostro de su paciente, sino que apuntan directamente a sus células, el afán es ayudar a salvar. Su papel protagónico es la detección oportuna del cáncer, son quienes primero chocan con la enfermedad, con un diagnóstico de certeza.
Si fuera necesario hacer un currículo de este investigador, innovador y educador, no podríamos olvidar su condición de profesor instructor en la filial de tecnologías de la Salud Simón Bolívar, de la Facultad de Ciencias Médicas; el haber recibido la Medalla de la Amistad de Vietnam, de manos de Phan Van Dong; la de la Alfabetización, la “Piti” Fajardo, Trabajador Internacionalista, Hazaña Laboral y Vanguardia Nacional durante seis años.
Se añadiría la Juan Tomás Roig, el sello 8 de Octubre de la ANIR y la Estrella del Ingenio, también de esa organización. Aunque quizás en nuestra lista puedan faltar otras condecoraciones, no debemos olvidar su condición de miembro de la Asociación de Combatientes de la Revolución.
El doctor Walter, aparte de especialista de segundo grado, es jefe del Servicio de Anatomía Patológica en el hospital provincial docente clínico quirúrgico León Cuervo Rubio, jefe del Grupo Provincial y miembro de número de la Sociedad Latinoamericana de Patología.
Un mundo por delante... |

