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Matahambre: weblog de Ramón Brizuela Roque

Sabanalamar-San Ubaldo

Sabanalamar-San Ubaldo * ¡Silencio, cocodrilos duermen! *La cartacuba: pequeña joya que canta *Arena casi exclusiva en Pinar del Río

Lo que a la naturaleza le costó millones de años producir, quizás en unos 45 el hombre lo haya destruido. No es reflexión pesimista infundada, sino el consenso de un colectivo de científicos hecho público en la revista Nature.
Lo anterior fue una investigación que abarcó a 1 103 especies de plantas, mamíferos, pájaros, reptiles, ranas e insectos de Sudáfrica, Brasil, México, Costa Rica, Australia y Europa.
Para que esto no ocurra en Cuba existen las áreas protegidas, que son porciones de territorio que atesoran una valiosa flora y fauna, pero además tienen excepcionales condiciones que merecen ser privilegiadas.
La Reserva florística manejable Sabanalamar- San Ubaldo, en el extremo sudoccidental de Pinar del Río es una muestra, con sus 5 212 hectáreas de bosque, de las que comparte 354 con el mar y su importante ecosistema de manglar. Los límites se extienden hasta cerca del poblado costero de Cortés y en ellos se encierran más de 160 especies de la flora, casi la tercera parte endémicas.
En la zona se abrazan cinco tipos de formaciones boscosas, asentadas en su suelo casi exclusivo de arenas blancas, con el 95 por ciento sílice, y que solo comparte similitud con una porción en la Isla de la Juventud.
En esos bosques conviven el pinus tropicalis, el caribaea y el quercus oleoides, verdadero roble cubano. En los bosques siempre verdes se yerguen la yarúa, caobilla, arabo y la jagua, aunque en el gran mosaico se reparten el espacio los marañones, encinos e hicacos.
En el sitio existen lagunas, donde los nenúfares de delicado amarillo tiñen con mayor colorido el ambiente, mientras que en la refulgente arena conviven nueve especies de las llamadas insectívoras, pertenecientes a los géneros drosera, pinguícola y utricularia.
Por el elevado endemismo, ideal para el turismo especializado –que está en vías de aprobación comercial- , se trazó un sendero interpretativo que permite apreciar los principales tesoros de la flora y la fauna del lugar; por lo que el guía Diosvany Amaya está deseoso de comenzar.

La educación ambiental

Realmente Sabanalamar- San Ubaldo es un sitio para la esperanza, porque allí se protegen no solo las plantas, sino también la avifauna, los reptiles, mamíferos y hasta insectos porque el lugar da justo abrigo al conjunto de la biodiversidad.
Para ello Ana Carolina García Porras, la directora, cuenta con 83 empleados, y entre los técnicos Katia Izquierdo, especialista en Fauna; Félix Ramírez, en Selvicultura; y Omar González, en Flora.
Se desarrollan 14 proyectos de conservación, fauna, manejo, selvicultura y educación ambiental, y aunque este aparezca último en la relación en es el primero en todo, porque debemos tener en cuenta que el hombre es el principal depredador y son muchas las plantas, aves amenazadas y hasta los cocodrilos en vida libre.
En los árboles se aprecian los tocororos, la cartacuba como una pequeña joya sonora, el sijú de la tierra, endémico de la región, los carpinteros, pitirres, sinsontes y hasta alguna cotorra que aunque es de Guanahacabibes en época posterior a los ciclones se disloca por la zona.
La tan necesaria educación ecológica se imbrica fuertemente con las escuelas de la zona, pero también se lleva a los centros de trabajo e incluso la llevan allende a sus fronteras.
Sin embargo, dentro de esta área hay un micromundo que está por descubrir por los millares de personas que recorren la zona, y es el zoocriadero de cocodrilos acutus, donde se sigue la continuidad de la especie desde su nacimiento hasta su edad adulta, donde en las múltiples lagunas se solean como turistas en su propio medio.

Entre acutus americanos

El Crocodylus acutus pertenece al orden de los reptiles Crocodilios que aparecieron hace 200 millones de años. Sus antecesores vivían originariamente en tierra y tenían una constitución ligera, pero se diversificaron en formas acuáticas y anfibias
Los Crocodilios son, desde el punto de vista fisiológico, los reptiles más avanzados; su anatomía interna se asemeja a la de las aves. Tienen un corazón con cuatro cavidades y sentidos bien desarrollados. De sangre fría, como todos los reptiles —su temperatura corporal depende de la temperatura ambiental— estos animales se entierran en el barro (lodos) para hibernar o estivar.
El orden Crocodilios engloba unas 23 especies vivas, agrupadas en tres familias: Aligatóridos (Alligatoridae), que incluye a los aligatores y caimanes, Crocodílidos (Crocodylidae), los cocodrilos verdaderos, y Gaviálidos (Gavialidae), representados por una única especie.
El zoocriadero, tiene 20 años, y en la actualidad poseen 719 ejemplares de diferentes edades y tallas. Ellos están distribuidos en diferentes lagunas y cubículos donde se encuentran los más pequeños acabados de salir de los huevos, hasta los mayores que asemejan pequeña palmas derribadas.
De acuerdo con su programa, cada año en convenios con el Servicio Estatal Forestal debe soltarse un 16 por ciento de los animales, en otras lagunas próximas al criadero y que no ofrecen peligro para la población, donde continúan un monitoreo y protección de la especie.
El acutus a pesar de ser fuerte, es muy débil en el medio natural, por lo que se asegura mejor su reproducción en cautiverio. De esta forma se mantiene su continuidad y permite a los biólogos hacer los trabajos pertinentes.
Aunque resulta atractivo, la mayoría de los vacacionistas que visitan la playa Bailén, a unos dos kilómetros, desconocen que pueden visitar el sitio por un módico precio de dos pesos (moneda nacional) por persona y si desea tomar fotografías entonces cinco; en el caso de extranjeros el precio es el mismo, pero en pesos convertibles.
El bucólico paisaje invita a la meditación, donde el mayor ruido es el del viento, y resulta atractivo estar tan próximo a esos feroces animales, que sin embargo la mayor parte del tiempo la pasan en un aparente sueño o en ocasiones con sus fauces abiertas, que para muchos es una alerta de su peligrosidad, pero para los especialistas no es más que una autodefensa para regular la temperatura del cuerpo por la carencia de sangre caliente.
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