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Matahambre: weblog de Ramón Brizuela Roque

La agricultura… del jan al tubo de cristal

La agricultura… del jan al tubo de cristal

 

El hombre primitivo, cuando no encontró en el suelo los frutos suficientes, se buscó una vara y comenzó a horadar la tierra para depositar las semillas: así nacía la agricultura.

El hombre moderno, cuando la agricultura tradicional era incapaz de satisfacer plenamente sus necesidades, se internó en el laboratorio y comenzó a multiplicar las plantas en tubos de cristal, así creó la biotecnología.

Del jan al tubo de ensayo pasaron muchos años, siglos y siglos, y aun a pesar de eso escasean los alimentos, no porque la tierra se niegue a dar los suficientes, sino por la mala distribución en la sociedad.

Cuba, que ha roto patrones en los últimos 50 años, no sólo modificó la forma de distribución alimentaria, sino también la explotación de los suelos y la producción.

En un afán de poner la ciencia al servicio de las necesidades, se introdujo en el país la biotecnología y junto a ella la producción de vitroplantas, una forma peculiar de hacer que se produzca mucho, de más calidad y con poco material genético.

En Pinar del Río hace 17 años nació una fábrica laboratorio, para llamarla con más precisión le pusieron Biofábrica de la Empresa de Semillas.

Quizás el concepto, por muy científico que sea, le diga poco, pero si hablamos en criollo nos entenderemos mejor: un campesino con una mata de plátano podrá obtener 10 hijos en el año para resembrarlos, sin embargo un trabajador de la biofábrica toma esa mata de plátano y en ese mismo tiempo la puede multiplicar por 10 000 más.

Aquí tenemos una ventaja numérica, que a su vez obtiene otras cualidades: mayor calidad genética, salud y seguridad, porque estará menos expuesta a enfermedades por los procedimientos a los que es sometida.

Un detalle que avala su importancia es que, según nos contó la ingeniera Maylín Estévez López, jefa de control de calidad, si no fuera por el material almacenado la provincia hubiera tenido mayores dificultades para reponer su producción de plátanos después del paso de los huracanes del año pasado.

Y este es el momento que aprovecha para informar que están en un proyecto de plantas de plátano de bajo porte, entre ellos el cavendish enano, el minivitro y el burro enano, que por su tamaño y robustez son capaces de resistir los vientos huracanados categoría dos.

En las condiciones actuales su industria, aunque pequeña, se incluye en un proyecto de colaboración agrícola para el fortalecimiento de la producción agroalimentaria en el país, que por supuesto de igual forma beneficiará a los pinareños.

Las producciones biotecnológicas favorecen al sistema agrícola vueltabajero, porque lo mismo una CCS, una CPA como una Unidad Básica de Producción Cooperativa disfrutan de sus beneficios, que no son sólo de plátanos.

En su listado de multiplicación de plantas se encuentra la malanga, ñame, piña, caña y hasta flores. Sí, ¿recuerdan los mayorcitos la flor blanca de Jorge Tadeo en una sensual novela brasileña?, pues esa, el anthurium la han multiplicado ahí, aparte de la spatiphilium y las hermosas orquídeas.

Fuera del laboratorio ayudan también a su rentabilidad con el injerto de frutales, donde no faltan el mango, la guayaba y hasta el aguacate el año entero.

Los ejemplares injertados son capaces de ofrecer sus frutos en el 50 por ciento del tiempo, porque si una mata necesita seis años para parir, estos lo hacen en tres.

No podemos decir que la biotecnología sea barata, porque todos los componentes químicos y el equipamiento son importados, pero no hay dudas de que rinde beneficios, porque se alcanza el desarrollo en tiempos muy breves, aunque los cubanos con la chispa encendida se afanan en sustituir importaciones como es el caso de la auxina, un tipo de hormona utilizada en estos procesos.

Lo otro muy costoso son los equipos de flujo laminar o sea la máquina donde el técnico toma pequeños segmentos y les insufla la vida, que dicho sea de paso tienen algunos de baja y sería bueno pensar en reponerlos.

En el año 2006 se revitalizó la planta y se inauguró el vivero municipal de frutales de Pinar del Río, aparte de dos áreas de adaptación, pero aún faltan elementos tecnológicos que le
darían más eficacia y eficiencia a la unidad.

Este tipo de industria tiene una amplia gama de posibilidades, como en su momento cuando exportó vitroplantas de malanga para Panamá y plátano para República Dominicana, imposible ahora por algunas limitaciones como hemos dicho y fundamentalmente por las dificultades con la energía eléctrica.

 

ESFUERZO DE UN COLECTIVO

El colectivo de algo más de 60 trabajadores hace un extraordinario esfuerzo en el ahorro de energía y cumple, pero eso significa recortes en sus producciones, que de una capacidad de dos millones de plántulas al año, está produciendo sólo la mitad.

El ingeniero Juan Carlos Ramos Vento, especialista en propagación masiva, enfatiza en las posibilidades de esta industria, pero reconoce que está diseñada como alta consumidora de energía. Imagínense, esos frascos que usted ve en las fotos deben conservarse en régimen climatizado, porque si sube mucho la temperatura se corre el riesgo de pérdida de la producción.

Aún así, la biotecnología equivale al desarrollo de una agricultura que pretende obtener grandes resultados en poco tiempo, porque el jan y el arado no son suficientes para encaminar todas las semillas que se deben depositar en la simiente.

Aunque este centro no se considera un emporio científico, su colectivo tiene mucho de especialización, pero además de magos y de cosecheros con batas sanitarias, porque cuando los ves a través de los cristales, se engalanan del mismo verde de los quirófanos.

El sistema de agricultura pinareño tiene en ellos a un aliado, porque es la mejor forma de vestir aceleradamente de verde nuestros campos y que sus frutos adornen la mesa de todos los cubanos.

 

 

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