Un constructor de fantasías

Francisco Cruz Pérez, el hijo del herrero, comenzó el primer grado y se graduó en segundo… me comenta en tono confidencial y sonrisa maliciosa, para sentenciar inmediatamente “cuando ya tenía 15 o 16 años.”
“Ah, pero en cuentas, en cuentas nadie en mi clase me daba alante y después, en los años más cercanos, yo me ponía con los muchachos de noveno grado de ahora y les daba raya”
Allá, en el entronque de Herradura, en modesto, pero honrado hogar, comparte con su amor, la septuagenaria Gregoria Hernández y con Julio, el hijo menor.
Cuando repasamos la historia aparecen otros cuatro hijos, una de ellas hembra, y una prole de siete nietos y dos biznietos, de los que ninguno ha tenido vocación por el entretenimiento de hacer juguetes.
“A veces les decía algo y se ponían… al rato lo dejaban, no tienen interés”. Pero eso no parece preocuparle, como tampoco su padre insistía que de niño trabajara, porque el viejo sabía ganarse los quilos y realmente no eran de los que mal vivían.
Esto es historia antigua para Francisco, de cuando los primeros años de su vida los pasaba en Corralito, Consolación del Sur.
“Cuando muchacho nos fabricábamos los juguetes nosotros mismos, hacíamos un carro con cuatro latas de puré de tomate como ruedas… el viejo a veces nos hacía algo, pero la verdad es que teníamos poco tiempo para jugar.”
Este hombre es una persona conversadora, hecha con la materia prima de la honestidad y la sencillez, que a veces desconoce el valor de lo que hace, no se siente un artista, sino un hacedor de cosas y lo mismo en la carpintería como en la chapistería, no tiene una predilección especial.
No es un rey Midas, porque no convierte en oro las cosas, ni necesita oro tampoco para hacer: cualquier trozo de madera bruta cobra vida en sus manos, y como si tuviera una Conciencia, al igual que Pinocho, este Geppetto pinareño humaniza la madera, lo avalan 60 años como carpintero.
Aunque su jubilación no le llego desde ese oficio, sino desde el de mecánico industrial en la Empresa de Semillas Varias.
Su didactismo es increíble, porque más allá de los libros encontró el saber en la observación de los fenómenos y las cosas. “Yo no estudié Física, pero de muchacho había un viejo en el barrio que tenía un molino de viento que movía dos piladoras (peladoras) de arroz y yo las miraba y miraba como funcionaban,
“Así fui viendo como se movían las cosas, como andaban y cuando voy a construir algo me lo imagino primero y pienso cómo se va a mover… yo había dejado esto un poco, pero en 1970 lo retomé.
“Lo primero que hice grande en aquel entonces fue el baile, ahí están las parejas, la orquesta con su director, el pianista, el timbalero, el de las maracas… y se van movimiento en la medida que le doy a las teclas.
“Mira, cuando yo estaba en la escuela tenía una pizarra, eso un mural, donde colgaba – en miniatura- los instrumentos de trabajo del campesino: la rastra, el arado, el rastrillo, el peine, el yugo y cada vez que iban inspectores a la escuela, primero pasaban por allí.”
La madera y el amor como materia prima
Sus juguetes no tienen el colorido de la industria china, ni son ingenios electrónicos de la japonesa, no pretenden deslumbrar como los norteamericanos, ni el principio educativo de los españoles, sencillamente son obras de la cultura popular tallados sin gubias, donde falta el trazo uniforme por el desconocimiento de la geometría académica, todo sale del más sensible empirismo, a veces sin pulir, pálidos los colores, pero tienen el encanto de que no son para comercializar. “jamás he fabricado un juguete por dinero.”
“Si, he expuesto mis cosas en ferias de arte popular, en la casa de Cultura de Pinar del Río, en Sandino, en Ciego de Ávila, pero eso era cuando Pelegrín era el jefe de nosotros.
“En Ciego de Ávila una asesora jurídica habló conmigo, porque le gustó mucho una vallita de gallos peleando que llevé, Pelegrín también me lo dijo y le contesté: Dile que cuando recojamos, la valla es de ella…!” Esa valla esta puesta en la Casa de las Américas, en La Habana.
“Después hice otra vallita, los gallos hasta tenían plumas y se la di a Pelegrín, ahora estoy embullado a terminar otra. Tengo esto desordenado –perdone usted el reguero- pero los voy a recoger y limpiar, porque el otro día vinieron los de la televisión con sus aparatos y ahora usted.
“Ya la atención de este arte no es buena, parece que a nadie le interesa, fíjese que nos mandaron un cheque como premio y venía con errores, cuando lo devolvieron y fui a cobrarlo, el de banco me dijo: viejo, si eso esta vencido desde hace un mes.”
El niño que lleva dentro
Los juguetes son parte de la primera expresión vocacional de individuo, porque además de jugar, lo que equivale a entretener, también educan, despiertan el interés por las profesiones y por los oficios.
Francisco evidentemente es un hombre de paz, en su juguetería artesanal no hay armas, ni pistolas, revólveres ni cañones; sí manifestaciones deportivas: con sus boxeadores, corredores y jugadores de pelota; culturales, como el artista circense, la bailarina que desafía la física desde la tapa de una botella, el salón de baile con sus parejas y músicos; laborales, como el trapiche azucarero donde no faltan ni el mayoral y el esclavo, las cañas regadas por el suelo y la carreta como testigo del lamento de los bueyes.
Pero igualmente vimos un interés por lo patriótico, como el mambí y la abanderada que eleva el brazo con la enseña nacional y el busto de Che a medio terminar… así es este mundo de imaginería.
Todo esto es la expresión del niño que lleva dentro, aún a sus 79 años.
A veces uno piensa, ¿a ninguna industria local artesanal le interesaría reproducir estos juguetes? Porque lo hay muy simples que se harían de recortes y probablemente pudieran comercializarse a precios más parecidos al salario del obrero, en el Parque de Pioneros o en las actividades propias de los niños.
Como reza un refrán: “Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.”
El juego y los juguetes son muy necesarios para el desarrollo de todos los menores, incluidos aquellos que tienen algún tipo de discapacidad visual, auditiva, motora e intelectual
Carretera al 1660
Uno de los paisajes pinareños más hermosos lo encontramos en el corazón de la Sierra de los Órganos, por la sinuosa carretera -antes tan temida por conductores- que une a la capital provincial con el territorio de Guane.
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A esa vía -que pareciera trazada al paso de una culebra- se le llama carretera de Luís Lazo y, aunque no lo crean, muchos colegas a veces esquivaban escribir su nombre porque pensaban que se debía a algún politiquero de la época republicana.
Craso error, porque Luís Lazo quedó en la historia sólo como el propietario de un corral que el 30 de julio del lejano 1660 se le adjudicó a la señora doña Gregoria Vergara.
El colonialismo español cuando acampó en Cuba -al igual que en el resto de América Latina- importó su sistema de distribución de la tierra y por eso aparecieron vocablos muy novedosos para los "indígenas locales", como hatos, corrales, realengos y estancias.
Nos referimos al espacio entre los siglos XVI y XVII donde realmente los indios ya habían causado baja por desgaste en el inventario humano y estaban de moda los esclavos importados desde África.
La institucionalización monárquica estableció como medida reguladora para la Isla, las Ordenanzas de Cáceres, que fijaban como requisito a los propietarios de tierras, la mayoría personalidades del Ayuntamiento, que si sus estancias y hatos continuaban despoblados el Cabildo les fijaría término para hacerlo o, por el contrario, serían mercedadas a otras personas.
Ahí es donde doña Gregoria se hizo de esas tierras que lindaban con los hatos de Sumidero por el norte, Simón de Pavia por el sur, La Güira por el oeste y La Ceja por el este.
Como para llegar al lugar litigado había un camino, lógicamente de Luís Lazo, mantuvo el nombre y cuando a principios del siglo XX empezó a tomar jerarquía como hilo conductor entre Guane y Pinar del Río, con muy buenas intenciones fue empedrado, hasta que en 1946 los políticos, con mejores intenciones todavía, lo mejoraron con asfalto, que en esa época se hacía a pico y pala, con rajón, chapapote, piedra macadán y mucho sudor y sangre... pero quedaba bueno.
Así el extremo occidental se enlazó por una zona que deleita a la vista al pasar: el Valle de Isabel María, los extensos pinares de Guanito (mayormente obra de la Revolución) y el bordear los mo-gotes de la cordillera, tan pegados a la carretera que quizás se podía escuchar el silbido de los majaes, el susurro de los pájaros y el ronronear de las jutías.
Esta carretera, como otras muchas del país, se benefició en su momento por los gigantescos puentes de hierro traídos desde los Estados Unidos, una especie de encaje metálico forjado a base de chapas, vigas y remaches que aún en algunos puntos mantienen el encanto de la antigüedad y los riesgos de los choferes actuales, que piensan que todas las carreteras son para 100 kilómetros y que es lo mismo el rodamiento de hormigón de un puente que los vetustos tablones de los otrora gigantes de hierro.
La supremacía y preferencia de la carretera de Luís Lazo para llegar al extremo occidental cubano le fue arrebatada posteriormente con la aparición de la carretera Panamericana, pero esa sería otra historia
Nacido por segunda vez

*Una prueba de abnegación y valor: caminar por el fondo cenagoso de una presa, nadar casi 800 metros con un arpón de pesca submarina, de ocho milímetros, encajado en el vientre y esperar la llegada de la salvadora Patrulla de Carretera y la ambulancia de SIUM, que lo pusieron en manos seguras en el Hospital Abel Santamaría.
Rigoberto Machín León vino al mundo el siete de marzo de 1971 y su segundo nacimiento fue el 14 de abril del 2009, alrededor del mediodía, en la presa El Jíbaro.
En sus 38 años quizás este hombre no vuelva a tener un susto igual, cuando pescando submarino en la presa El Jíbaro, su compañero de faena disparó su potente escopeta de aire comprimido contra la tilapia blanca, que aparentemente revoleteaba en el fondo.
La tilapia fue atravesada en el acto y Rigoberto sintió el fogonazo de un verdadero rayo un poco más arriba de la cintura, muy próximo a su columna vertebral: el pez, capturado minutos antes estaba atado a su cintura, como práctica habitual de los submarinistas.
Cuando emergió, su amigo turbado no se explicaba como había sido posible el accidente, pero el sólo le pidió calma… tranquilidad.
Así empezó una odisea que se extendió desde cerca de la una y media de la tarde del 14 de abril y a altas horas tuvo un desenlace feliz en un quirófano del Hospital Abel Santamaría, después de la intervención solidaria de muchas personas, en este caso verdaderos héroes anónimos, que en diferente medida devolvieron la felicidad a una familia.
En la Isleta
Ahora, en la sala del hogar, rodeado por su padre Rigoberto Machín Alonso, jubilado del MININT; su esposa María Caridad Carmona y su pequeña María Carla, de dos años y medio, porque Gretel de seis estaba ausente, este hombre, joven y corpulento, que en sus días laboriosos rinde como agente de seguridad y protección del SEPSA, nos va a narrar su odisea.
“Cuando recibí el impacto y emergí le dije a mi compañero, hay que tener calma. Salimos para una isleta en medio de la presa y él quería ir a buscar ayuda, pero me opuse, no podía quedarme solo sin saber si sufriría un desmayo.
“Razoné en voz alta: ¡si caminé hasta aquí no tengo la columna vertebral dañada!, así que tenemos que nadar hasta la orilla, eran como 800 metros y eso hicimos, lo más difícil fue salir porque estaba cenagoso y me caía.
“Encontramos primero a un hombre y le dije a mi compañero: este es el que nos va a ayudar; luego notamos que en la vieja escogida, allá en el 13
de la carretera a Viñales, había gente trabajando, los que salieron inmediatamente con ánimo de ayudar.
“Pedí por favor que cortaran la tilapia, porque aunque atravesada estaba viva y en cada coletazo me llegaba al alma, yo sentía la punta de la saeta por dentro en el pecho…
“Uno salió en bicicleta para la carretera, pero viró al rato con la mala noticia de que ningún carro paraba; otro fue a la escuelita cercana a llamar por teléfono, pero en cuanto descolgó se le acabaron los minutos, era un TFA de 400 minutos.
“Hubo un momento de respiro, llegó un carrito estatal azul, nadie se fijó a donde pertenecía, venía con el chofer una mujer rubia, ella solo dijo, yo trabajo en Salud Pública: “Como está, ese hombre no se puede mover de ahí”. Dieron media vuelta y se fueron.
“Al fin llegó un compañero con motor con sidecar; él pensaba que era otro tipo de accidente, y como no era posible montarme, sacó un celular e hizo las llamadas necesarias.
“Lo primero que llegó fue un jeep de la Patrulla de Carretera, me acomodaron en el espacio de atrás entre asientos, porque la varilla no me dejaba sentarme ni acostarme y así en cuclillas era como único podía estar. La puerta no cerraba por el largo del arpón y aquel mulato decidido y enérgico dijo: “No podemos perder más tiempo, agarren esa puerta que nos vamos así.
“Entonces llegaron los de SIUM, evaluaron rápidamente la situación, yo no sangraba, pero me faltaba fuerzas. Les pedí por favor que me dejaran en el jeep, que ya estaba acomodado y ellos decidieron condición que nos iban escoltando… hicieron todas las coordinaciones y se limpió la carretera, incluso se había controlado hasta el paso por el semáforo próximo al hospital viejo.
El dilema: cortar el arpón
“Ponerme en una camilla fue un problema, pero el peor era que no había forma de acostarme boca arriba…
En esta parte del relato interviene su padre, quien continuará con el resto de este dramático hecho:
“El problema era como colocarlo, hasta que surge la idea de unir dos mesas y que el arpón quedara en el medio, eso lo verán en las fotos. Después cómo cortar la punta para sacar la varilla, imagínense algunas sugerencias eran verdaderas locuras.
“Le pregunto al médico de si era posible abrirlo y luego buscar la solución, y una mujer dijo que tenía amigos en los bomberos y que los llamaría, “pues ellos tienen herramientas”.
“Efectivamente, llegaron dos bomberos con su equipo, esperaron a que empezaran a operar y cuando el cirujano lo estimó se pusieron ropa de salón y con una tenaza especial cortaron la saeta si moverla ni un centímetro.”
“Les digo, hay tanta gente a la que deseamos agradecer; esos compañeros de la escogida, a los de la Patrulla de Carretera, a los del SIUM, a los Bomberos, a todo el personal del Hospital, bueno especialmente a ese equipo que lo operó y a los que siguieron con la curaciones.
Un consejo
Después de tantos días, fuera de peligro, con tiempo suficiente para pensar, Rigoberto nos comenta:
“Para el que pesque submarino todas las precauciones son pocas, ese día la visibilidad era de solo de 30 o 40 centímetros, porque el agua de las presas es turbia.
“Esto me enseñó que hay que tener mucho cuidado, que un accidente es posible y hay que evitarlo. No siempre el final es feliz.
Comentario médico
El equipo de guardia en ese momento estaba integrado por los doctores Ernesto Andino Ruibal, jefe de team; Iroel Santos Portela, cirujano; Juan Antonio Pérez Menéndez, angiólogo; Emilio Díaz Gener, anestesiólogo; y los enfermeros de salón Luís Felipe Martínez y José Luís Hernández.
Andino reconoce la oportuna acción de todos porque indudablemente, dice, “Era un accidente con riesgo para la vida: más de dos horas de operación y lo relevante fue recibir a una persona atravesada con un arpón, una varilla extraordinariamente grande en el abdomen, donde imaginas que pueden haber grandes problemas, por encontrarse los intestinos, el colon, grandes venas como la aorta y la femoral, además de los vasos femorales, que de ser dañados provocan la muerte en breve tiempo, aparte de que había pasado muy cerca de la columna vertebral.
“Requerimos de ayuda para cortar el metal y previmos la presencia del angiólogo, por el temor a los daños arteriales.
“Hubo lesión de los meso, lugar por donde entra la sangre a los intestinos, pero estos propiamente no se afectaron, pues eso significaría complicaciones, que por suerte no las hubo.”
No hay dudas de que fue un magnífico trabajo, que quizás por modestia el personal médico no exalte, pero la familia lo reconoce y está tremendamente agradecida.
Cubasolar una vía renovable
Cuando el petróleo ya no esté y vaya a escribirse la historia de la energía renovable, habrá que acordarse de Cubasolar, una comunidad que aúna esfuerzos y gente con mucha voluntad, confiada en lo que hace: investigar, innovar y educar a las nuevas generaciones.
Un decenio ha sido suficiente en Pinar del Río para que en los rigores del período especial, Cubasolar contribuyera como un soldado de la Revolución Energética en la electrificación fotovoltaica de 19 consultorios médicos, 21 círculos sociales, 162 escuelas primarias, 63 salas de televisión y 114 viviendas en lugares apartados.
Pero además, con la tenacidad que caracteriza a los inventores hicieron su aporte en 225 molinos de viento, más de 60 digestores de biogás, la activación de mini hidroeléctricas de montaña y el apoyo en la instalación de 386 calentadores solares en centros educacionales, de la salud, productivos, de hotelería y residenciales, como parte de las pruebas para una posible extensión en el país.
Estos datos, en síntesis apretada, forman parte del documento central con que la organización analizó su último año de labor, durante un encuentro donde aprobaron también el código de ética.
Para Emir Madruga, vicepresidente nacional de Cubasolar, la junta directiva pinareña, encabezada por el ingeniero Francisco Lorenzo, se ha situado en el máximo nivel, y tiene potencialidades para muchas cosas más, cuando se observan los resultados en el Instituto Superior Pedagógico, en la Facultad de Montaña de Pinar el Río, en la Universidad Hermanos Saíz y en el Museo de Historia Natural Tranquilino Sandalio de Noda.
Sobre el museo recomendó recuperar la red allí instalada y arreglar lo que sea necesario, pero no se puede perder lo avanzado en la educación ambiental de los niños.
Sus palabras y las de Reinaldo Fernández Lorenzo, delegado del CITMA, sobre la importancia de la educación ambiental, fueron avaladas seguidamente por Magalys Rosales Sánchez, directora de la escuela primaria Rafael María de Mendive y la forma en que los niños se preparan en el conocimiento y aplicación de la energía renovable.
Lo interesante de Cubasolar en Vueltabajo es que ha sabido demostrar la vinculación de métodos arcaicos para generar energía con los más avanzados, como son el ariete hidráulico para bombear agua sin consumir electricidad ni otro combustible, la bomba de soga, en contraposición con la energía fotovoltaica, la utilización de la celda de combustible hidrógeno o la cocina solar.
Los delegados a la reunión también aprobaron las proyecciones de trabajo para este año en educación y cultura; divulgación y promoción; proyectos demostrativos; investigación, desarrollo y producción; vida interna; relaciones nacionales e internacionales.
En el cierre se informó la convocatoria al Taller provincial de fuentes renovables de energía y respeto ambiental, para el día 27 de noviembre, como preparación para el Taller internacional Cubasolar 2010, que se efectuará en la provincia Granma.
Universidad Médica de Pinar del Río

La Universidad de Ciencias Médicas de Pinar del Río, creada recientemente por el acuerdo 6591 del Consejo de Ministros, desarrolla su VII Jornada Científico Metodológica: la Calidad de la formación profesional en los escenarios de la atención primaria de salud.
El doctor Pedro Alexis Díaz Rodríguez, rector del alto centro de estudios, reconoce este ascenso como el fruto de 40 años de docencia médica en la provincia más occidental cubana.
La nueva estructura agrupa a la actual Facultad de Ciencias Médicas Doctor Ernesto “Che” Guevara de la Serna, en la sede principal, las de Tecnologías de la Salud, en el centro Simón Bolívar y las Ciencias Estomatológicas, en la clínica Briones Montoto.
A ellas se suman 12 modernas facultades en el municipio de Sandino, en la parte más occidental, donde están en proceso otras tres, además de las 14 sedes universitarias municipales (SUM) y todos los Policlínicos y Hospitales Universitarios de la provincia.
Este conjunto se consolida con más de 17 000 estudiantes nacionales y de otras 48 nacionalidades y una cifra superior a los 3 500 profesores con diferentes categorías académicas y un reconocimiento sistemático del Ministro de Salud Publica y otras autoridades nacionales, por la calidad en los procesos docente e investigativo, y por la transferencia de conocimientos a la comunidad.
En el inicio de la jornada el doctor José C. Díaz Cabrera, vicerrector, mencionó como logros de la docencia en el territorio la titulación de 9 922 profesionales universitarios de la salud y 433 estudiantes de otros países.
Esta jornada, de por sí histórica, incluye intercambios sobre la formación de estudiantes extranjeros en los programas solidarios cubanos, tanto dentro del país como en la Facultad de Ciencias Médicas de Guinea Ecuatorial, atendida directamente por Pinar del Río.
Por ese motivo el Doctor en Ciencias Carlos Nse Nsuga, rector de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial, que viajó al frente de una delegación, expuso el esfuerzo de su gobierno en la consolidación de los estudios de medicina con recursos humanos de su país formados en Cuba y la colaboración solidaria de los cubanos,
El inicio de la jornada lo marcó una conferencia del Doctor SC. Jorge González Pérez, rector del Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana, que versó sobre las tendencias modernas de la educación médica superior.
Con su magistral facultad comunicativa explicó la esencia del éxito cubano en la formación del personal, las lagunas que faltan por resolver y las perspectivas a partir de revolucionarios métodos.
El programa científico lo complementan los simposios y talleres, además de la presentación de las experiencias científico pedagógicas en los policlínicos, que inobjetablemente son superiores a los métodos tradicionales, en cuanto a promoción, conocimientos, retención y los restantes indicadores que miden la calidad.
María Fernanda crecerá en casa nueva

La humildad también tiene recompensas, eso lo saben Roilán de la Rosa García y Yaína Díaz Rodríguez: dos veces los ha premiado la felicidad en menos de siete meses.
Cuando su pequeña María Fernanda llegó al mundo a medidos del 2008, en sus planes estaba mudarse el 31 de agosto para su modesta casita de madera, a la salida de Minas de Matahambre rumbo a Santa Lucía.
El primer mes de vida de la niña había transcurrido en casa de los abuelos, pero la mudada se frustró, porque al amanecer del día escogido la casita ya no estaba allí: Gustav, un mal visitante de extraño nombre, se la había llevado.
El milagro
Hoy María Fernanda crece en una bonita casa nueva, porque hasta ella llegó el extraordinario milagro que recorre la Isla desde hace medio siglo: la Revolución.
“Mucha gente nos decía –recuerda Yaína- ¡uf, tarde van a tener casa ustedes!” Quizás, quienes lo comentaron fue porque valoraron la imposibilidad de que esta joven, estudiante de tercer año de Licenciatura en Preescolar, y su esposo Roilán, trabajador del comercio y la gastronomía, de reconstruir en breve tiempo su hogar desaparecido.
Ahora habla Roilán: “Anoche nos acabamos de mudar – el 25 de febrero-, la casa es muy buena, sólida y de placa; tiene la carpintería metálica el baño y la cocina están azulejados, tiene dos cuartos, pero solo usaremos uno por ahora y ya pagué los 4 500 pesos que vale...”
Razón para un primer lugar
El sistema de Viviendas de Minas de Matahambre tiene el primer lugar en Pinar del Río y precisamente buscábamos la explicación de por qué. El primer argumento que hallamos fue este:
En menos de cuatro meses una brigada de la Empresa Municipal de Construcción Civil edificó la obra, con cubierta de poliestireno extendido, muy confortable y segura, que como vimos tiene un precio módico evidentemente subsidiado, porque al Estado le cuesta más que lo cobrado a Roilán.
No obstante continuamos hasta Malas Aguas en busca de otros ejemplos
Brigada de jóvenes mayores de 60 años
Así se auto titularon y tienen toda razón. Allá en Malas Aguas, próximo a donde Matahambre y Viñales se unen en eterno abrazo, nace un nuevo Mambí, es el tipo de vivienda rural a que aspira cualquier campesino: horcones de encino, paredes de tabla de palma trabajadas como manos de ebanista, baño intercalado, cocina de mampostería y por techo cindulit (zinc protegido por impermeabilizante) donado por Venezuela.
La brigada constructora de jubilados, donde Juan Lezcano, el jefe, es el menor y tiene 60 años, le da vida a ocho casas de este tipo, pero lo más importante es la velocidad y la calidad con que las hacen. Además no se pueden equivocar porque el control de calidad está a pie de obra: los futuros dueños.
Este es otro secreto de los mineros, en cada construcción está pegado al trabajo el propietario o alguien de la familia, bueno con excepciones porque una de aquellos hogares es para una anciana, cuyos responsables son los propios obreros y los vecinos, así de fácil.
Lo dicho es demostrable, en la primera vivienda que fotografiamos nos encontramos a Mijaíl Miranda y Kativania Rivero, con su pequeño Diosvel. Él es coordinador de la sala de televisión del caserío y ella ama de casa, él por el día está en la obra y por la noche en su trabajo: el amor que siente por su empleo lo obliga a hacerlo.
Razones que convencen
No hay dudas de que Matahambre tiene el primer lugar, Hilario Cejas Ruiz, director del Sistema Municipal de Vivienda, de la manera más simple nos lo demostró:
“Nosotros no tenemos casos pendientes de casa afectadas de los ciclones anteriores y las de los últimos las vamos a concluir todas en unos meses.”
Ike y Gustav les causaron a ellos 38 derrumbes totales, de los que han solucionado ocho, al cerrar febrero terminarán otros 11 y los restantes aspiran concluirlos en abril, digo si no fallan los suministros.
En daños parciales de las estructuras contabilizaron 414 y finalizaron 35, pero como su promedio de terminación es de 33 mensuales, pretenden cerrar el primer semestre con el compromiso cumplido.
Los techos con daño total fueron 336 y ya repararon 271, por eso no tienen dudas de que finalizarán en mayo, mientras que las afectaciones parciales de este tipo, aunque numerosas porque pasaron de 3 290, ya cumplieron con 1 434 y de entrar las fibras no dudan en terminar en abril o sus proximidades.
Su plan está estructurado por meses, pero como lo sobrecumplieron en enero y van por igual camino en febrero, no le temen al encargo de las 57 viviendas para el año, de acuerdo con el programa provincial.
Están trabajando en las diferentes tipologías, en cada obra se imponen la calidad y la exigencia por el cumplimiento de las normas, las familias están involucradas, no han reportado ni una ilegalidad o delito, hay un control estricto de la llegada y destino de los materiales… estos son algunos de los secretos para el éxito.
Celebran Día de la Prensa Cubana

El destacado periodista Jorge López González recibió el premio provincial a la obra de la vida Edmundo Alemany Poch, que otorga por vez primera la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) a los afiliados cuyo profesionalismo en medios de prensa sea considerado de excepcional trascendencia social.
En el acto por el Día de la Prensa, por el 14 de Marzo, fecha en que fue creado por José Martí el periódico Patria en 1892, se entregó la distinción Félix Elmuza a Alina Cabrera Domínguez, corresponsal de Radio Rebelde, Adalys Pilar Rodríguez Mireles, de Prensa Latina, y a Noemí Balmaseda, de Radio Sandino.
La Central de Trabajadores de Cuba (CTC) otorgó la distinción Proeza Laboral a Guerrillero, Radio Guamá, corresponsalía Radio Rebelde y a Tele Pinar por su desempeño durante los últimos huracanes.
Se reconoció la labor de los profesionales de la prensa más destacados por cada delegación de base del territorio. En Guerrillero se estimuló a Ramón Brizuela Roque, en Tele Pinar a Belkis Pérez Cruz; mientras que en Radio Guamá y Radio Sandino sobresalieron Ricardo Rodríguez González e Idalma Moreno Baños, respectivamente, y en los medios nacionales el mérito fue para Elena Milián.
Mientras, el CITMA entregó el Premio Nacional de Periodismo Científico Gilberto Caballero, en la modalidad de página web, a Lázara Ávila Fernández, de la emisora Radio Guamá.




