Pinar del Río participó en el XIII Congreso Forestal Mundial

Escrito por Mónica Brizuela Chirino Estudiante de Periodismo
Jueves, 29 de Octubre de 2009 15:57
El grupo de pinareños de la Universidad Hermanos Saiz de Pinar del Río, que en un 50 por ciento integró la delegación cubana al XIII Congreso Forestal Mundial, celebrado en Buenos Aires, Argentina, en días pasados, retornó con resultados positivos del intercambio. Una de las exposiciones relevantes resultó la de la doctora Marta Bonilla y colaboradores, presentada en la Sala Jacarandá, sobre la disciplina integradora y su función en la formación de habilidades profesionales en la carrera de Ingeniería Forestal en la universidad vueltabajera
Los restantes trabajos expuestos en póster correspondieron al estudio de quemas prescrita en bosques de Pinus tropicalis Morelet y Pinus caribaea en Pinar del Río, del doctor Luis Wilfredo Martínez Becerra; la eficiencia de la protección contra incendios forestales en la provincia, del doctor Marcos Pedro Ramos Rodríguez y los productos forestales no madereros a cargo de la doctora Elena Cordero.
También se exhibieron la enseñanza del inglés en la carrera de estudios forestales, de la master Iselis González, y la explotación de la resina de pino, del doctor Pastor Bustamante.
Los pinareños tuvieron la posibilidad de conocer la problemática mundial de los bosques, su sostenibilidad y explotación, lo que los arma de experiencia en la formación de recursos humanos especializados en una provincia, que posee la mayor área boscosa de Cuba.
El doctor Luis Wilfredo Martínez, en declaraciones a la prensa dijo que para Cuba participar en este congreso es un reconocimiento al trabajo docente investigativo, muy especialmente para Pinar del Río.
Los profesores cubanos tuvieron la oportunidad de intercambiar con sus homólogos de las facultades argentinas de Corriente y Misiones, igualmente con colegas de Brasil, Chile, México y Republica Dominicana, entre otras.
En abril del próximo año la Universidad Hermanos Saiz celebrará el VI SIMFOR 2010 (Simposio internacional de manejo sostenible de los recursos forestales), cuyo tema principal es el manejo forestal sostenible.
La agricultura… del jan al tubo de cristal

El hombre primitivo, cuando no encontró en el suelo los frutos suficientes, se buscó una vara y comenzó a horadar la tierra para depositar las semillas: así nacía la agricultura.
El hombre moderno, cuando la agricultura tradicional era incapaz de satisfacer plenamente sus necesidades, se internó en el laboratorio y comenzó a multiplicar las plantas en tubos de cristal, así creó la biotecnología.
Del jan al tubo de ensayo pasaron muchos años, siglos y siglos, y aun a pesar de eso escasean los alimentos, no porque la tierra se niegue a dar los suficientes, sino por la mala distribución en la sociedad.
Cuba, que ha roto patrones en los últimos 50 años, no sólo modificó la forma de distribución alimentaria, sino también la explotación de los suelos y la producción.
En un afán de poner la ciencia al servicio de las necesidades, se introdujo en el país la biotecnología y junto a ella la producción de vitroplantas, una forma peculiar de hacer que se produzca mucho, de más calidad y con poco material genético.
En Pinar del Río hace 17 años nació una fábrica laboratorio, para llamarla con más precisión le pusieron Biofábrica de la Empresa de Semillas.
Quizás el concepto, por muy científico que sea, le diga poco, pero si hablamos en criollo nos entenderemos mejor: un campesino con una mata de plátano podrá obtener 10 hijos en el año para resembrarlos, sin embargo un trabajador de la biofábrica toma esa mata de plátano y en ese mismo tiempo la puede multiplicar por 10 000 más.
Aquí tenemos una ventaja numérica, que a su vez obtiene otras cualidades: mayor calidad genética, salud y seguridad, porque estará menos expuesta a enfermedades por los procedimientos a los que es sometida.
Un detalle que avala su importancia es que, según nos contó la ingeniera Maylín Estévez López, jefa de control de calidad, si no fuera por el material almacenado la provincia hubiera tenido mayores dificultades para reponer su producción de plátanos después del paso de los huracanes del año pasado.
Y este es el momento que aprovecha para informar que están en un proyecto de plantas de plátano de bajo porte, entre ellos el cavendish enano, el minivitro y el burro enano, que por su tamaño y robustez son capaces de resistir los vientos huracanados categoría dos.
En las condiciones actuales su industria, aunque pequeña, se incluye en un proyecto de colaboración agrícola para el fortalecimiento de la producción agroalimentaria en el país, que por supuesto de igual forma beneficiará a los pinareños.
Las producciones biotecnológicas favorecen al sistema agrícola vueltabajero, porque lo mismo una CCS, una CPA como una Unidad Básica de Producción Cooperativa disfrutan de sus beneficios, que no son sólo de plátanos.
En su listado de multiplicación de plantas se encuentra la malanga, ñame, piña, caña y hasta flores. Sí, ¿recuerdan los mayorcitos la flor blanca de Jorge Tadeo en una sensual novela brasileña?, pues esa, el anthurium la han multiplicado ahí, aparte de la spatiphilium y las hermosas orquídeas.
Fuera del laboratorio ayudan también a su rentabilidad con el injerto de frutales, donde no faltan el mango, la guayaba y hasta el aguacate el año entero.
Los ejemplares injertados son capaces de ofrecer sus frutos en el 50 por ciento del tiempo, porque si una mata necesita seis años para parir, estos lo hacen en tres.
No podemos decir que la biotecnología sea barata, porque todos los componentes químicos y el equipamiento son importados, pero no hay dudas de que rinde beneficios, porque se alcanza el desarrollo en tiempos muy breves, aunque los cubanos con la chispa encendida se afanan en sustituir importaciones como es el caso de la auxina, un tipo de hormona utilizada en estos procesos.
Lo otro muy costoso son los equipos de flujo laminar o sea la máquina donde el técnico toma pequeños segmentos y les insufla la vida, que dicho sea de paso tienen algunos de baja y sería bueno pensar en reponerlos.
En el año 2006 se revitalizó la planta y se inauguró el vivero municipal de frutales de Pinar del Río, aparte de dos áreas de adaptación, pero aún faltan elementos tecnológicos que le
darían más eficacia y eficiencia a la unidad.
Este tipo de industria tiene una amplia gama de posibilidades, como en su momento cuando exportó vitroplantas de malanga para Panamá y plátano para República Dominicana, imposible ahora por algunas limitaciones como hemos dicho y fundamentalmente por las dificultades con la energía eléctrica.
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ESFUERZO DE UN COLECTIVO
El colectivo de algo más de 60 trabajadores hace un extraordinario esfuerzo en el ahorro de energía y cumple, pero eso significa recortes en sus producciones, que de una capacidad de dos millones de plántulas al año, está produciendo sólo la mitad.
El ingeniero Juan Carlos Ramos Vento, especialista en propagación masiva, enfatiza en las posibilidades de esta industria, pero reconoce que está diseñada como alta consumidora de energía. Imagínense, esos frascos que usted ve en las fotos deben conservarse en régimen climatizado, porque si sube mucho la temperatura se corre el riesgo de pérdida de la producción.
Aún así, la biotecnología equivale al desarrollo de una agricultura que pretende obtener grandes resultados en poco tiempo, porque el jan y el arado no son suficientes para encaminar todas las semillas que se deben depositar en la simiente.
Aunque este centro no se considera un emporio científico, su colectivo tiene mucho de especialización, pero además de magos y de cosecheros con batas sanitarias, porque cuando los ves a través de los cristales, se engalanan del mismo verde de los quirófanos.
El sistema de agricultura pinareño tiene en ellos a un aliado, porque es la mejor forma de vestir aceleradamente de verde nuestros campos y que sus frutos adornen la mesa de todos los cubanos.
Aula 403
La historia comenzó en el aula 403, y dejamos la constancia para ser contada o mejor aún, escrita, por alguno de sus 30 protagonistas, las 29 muchachas o el único varón del grupo en ese momento.
Cuando en el futuro esto suceda, le corresponderá rememorar como el licenciado Luis Pérez, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas, los introdujo en el mundo de las noticias, las redacciones periodísticas y en la liza de las batallas ideológicas.
Ellos, con miradas sorprendidas y todo oídos, con la idiosincrasia nacida y fraguada en diferentes escuelas, pero con el sello de sus territorios: Bahía Honda, San Luis, San Juan y Martínez, La Palma, Sandino, y una mayoría de Pinar del Río, ignoraban, quizás, que estaban forjando historia.
El primero de septiembre daba riendas sueltas al curso escolar 2009 - 2010, con un programa colmado de actividades y noticias: se reinstalaban nuevamente millares de jóvenes en los preuniversitarios urbanos y, por si fuera poco, también se hablaba de la creación de los Centros Universitarios Municipales, en sustitución de la SUM, un salto en la escala de los estudios superiores.
Quizás la principal noticia del día era la aplicación de revolucionarios cambios en el sistema nacional de enseñanza, pero -y disculpen las restantes especialidades- para nosotros lo trascendental era la apertura de la carrera de Periodismo, en el curso regular diurno, de la universidad Hermanos Saíz.
Un acontecimiento como tal lógicamente motivó la llamada telefónica de la doctora Esther Montes de Oca Domínguez, para brindar su aliento y adelantar el compromiso de estar en la próxima graduación. Por eso fue hermoso escuchar algo de la obra poética de los hermanos patriotas.
En todas las universidades vueltabajeras hubo actos, en las secundarias fue similar; en la capital provincial era como si se hubieran juntado cielo y mar, la elegancia del azul inundó las calles y en las escuelas primarias estuvo la emoción del primer día, las inocentes lágrimas de emoción o temor...
El cronista futuro, sin embargo, hará hincapié en el aula 403, donde se agruparían los noveles o mejor dicho, los pichones de periodistas, que ya desde el primer encuentro mostraban la vocación de servicio público y la defensa a ultranza de su querida provincia, para desterrar el otrora sentimiento de ultrajada Cenicienta.
Quien desee relatar la historia me maldecirá, porque no encontrará todos los nombres y cifras necesarias para una buena redacción, pero son muchos y es riesgoso dejar a alguien fuera, no obstante, haré algunas consideraciones:
Con la apertura de esta carrera, se cumplía el sueño de muchos pinareños que en diferentes épocas intentaron fomentar los estudios de Periodismo en el terruño.
Se erradicaba el fatalismo de que los muchachos iban a estudiar para La Habana y luego no retornaban a su tierra.
Por vez primera Radio Guamá, Guerrillero, Tele Pinar y la Agencia de Información Nacional se convertían en unidades docentes.
Además, estableció la posibilidad de un movimiento de formación masiva de profesionales de la prensa, que era impensable cuando sólo se contaba con la Facultad en la Ciudad de La Habana.
Y, algo quizás tan importante en lo profesional, como en lo sentimental: se hacía con
profesores del patio, con sólida formación y sobrada experiencia para llevarlos de la mano por el camino de las artes, de la lengua materna, en la política y la ideología, en la profundización de la cultura y la historia, en la adquisición de habilidades con el inglés, en la utilización de las tecnologías de la información, en el deporte y en el trabajo productivo, que imprime el necesario sello proletario en todo intelectual.
Amigos, esta crónica dialécticamente jamás superará a la que nos entregarán muchos de los futuros periodistas del aula 403 de la Universidad pinareña, ellos van marcados por la impronta del perfeccionamiento.
A Mantua le ha nacido un jardín

A Mantua, pueblo patriota de nombre italiano, devenido testigo de un importante acontecimiento en la guerra independencia, como fue la Invasión de Oriente a Occidente del Ejército Libertador, muy bien calificado como el hecho más audaz de esa centuria, ahora le ha nacido un nuevo jardín.
Ellos, acostumbrados a patios y áreas verdes pobladas de hermosas flores, plantas ornamentales y copiosos árboles que abrigan su parque principal, el sitio de los Mangos de Roque, el monumento en homenaje al Soldado Invasor y algunas de sus principales calles, tiene ahora otros atractivos, de un elegante azul que les llegó con el último septiembre.
Es un fenómeno que se multiplica por Pinar del Río y lo acompaña la alegría de ver cada tarde a los estudiantes de preuniversitario retornar a sus hogares, con la mochila cargada de sueños.
Pero la poesía no está en esa acción, sino en los beneficios materiales que la medida representa para el país en cuanto a ahorro, porque la mayor parte de la asignación de gasolina a la provincia se invertía en los centros en el campo, por los altos volúmenes de alimentos que se economizan y vituallas para el aseo personal.
En lo social no se ahorra, por el contrario se invierte más, ya no es solo el claustro de la escuela formando al joven, sino que además de su plantel, reciben la influencia diaria de los padres y demás familiares en el hogar.
Las becas son buenas en parte, pero al estudiante le ocurre lo mismo que al árbol obtenido en el vivero, llega grande al bosque.
Los jóvenes se insertan ahora en las actividades de su comunidad, no hay que esperar 15 días para analizar una situación determinada con la familia, los profesores pueden llegar a la casa de cualquiera en 20 minutos, incluso si se enferma quizás se ausente un par de días, pero tiene la posibilidad de reincorporarse y continuar sus estudios sin alejarse del tratamiento.
Todo esto, según nos comentaba Ignacio Márquez Delgado, director del preuniversitario urbano Danilo Pulido Correa, de la localidad de Mantua, contribuye al estrechamiento de la cadena escuela, familia, comunidad y espiritualmente hay un cambio positivo en los alumnos.
Eso implica mayores índices de asistencia y puntualidad y aunque el curso es joven, seguro redundará en una promoción cuantitativa y cualitativamente superior.
No hay quejas de ningún tipo y la auto preparación se asegura mediante las casas de estudio y los remediales, con rigor obligatorio, pero con el consenso de todos.
La distribución por grados es de 94 alumnos en décimo; 58 en decimoprimero y 64 en decimosegundo, quienes reciben ocho turnos diarios de clases, para lo que cuentan con el claustro completo.
Al parecer esta inversión tiene una ganancia neta, porque entre las medidas del perfeccionamiento educacional y la lógica preocupación que debe primar en los padres, seguro las nuevas hornadas de bachilleres tendrán que ser necesariamente superiores en todos los sentidos, máxime cuando la Universidad reclama alumnos más integrales y eso deberán demostrarlo, en principio, en los exámenes de ingreso.
El esfuerzo valió pena, los vecinos de Mantua hicieron realidad un viejo sueño, y ahora sí se puede decir que la cadena educacional está completa, tienen en su terruño desde el círculo infantil hasta la universidad, ahora también de nuevo tipo como son los Centros Universitarios Municipales.
El jardín se plantó, hay buenas simientes, ya no se puede responsabilizar solo la escuela con el destino de los frutos, los principales cosecheros son la familia, aunque en sentido figurado digamos que se admiten movilizaciones productivas a su favor de toda la comunidad.
Los futuros obreros calificados, técnicos, especialistas y cuadros del municipio saldrán de ese “pre”, por lo que a las autoridades les corresponde en gran medida la fertilización de ese jardín.
Un constructor de fantasías

Francisco Cruz Pérez, el hijo del herrero, comenzó el primer grado y se graduó en segundo… me comenta en tono confidencial y sonrisa maliciosa, para sentenciar inmediatamente “cuando ya tenía 15 o 16 años.”
“Ah, pero en cuentas, en cuentas nadie en mi clase me daba alante y después, en los años más cercanos, yo me ponía con los muchachos de noveno grado de ahora y les daba raya”
Allá, en el entronque de Herradura, en modesto, pero honrado hogar, comparte con su amor, la septuagenaria Gregoria Hernández y con Julio, el hijo menor.
Cuando repasamos la historia aparecen otros cuatro hijos, una de ellas hembra, y una prole de siete nietos y dos biznietos, de los que ninguno ha tenido vocación por el entretenimiento de hacer juguetes.
“A veces les decía algo y se ponían… al rato lo dejaban, no tienen interés”. Pero eso no parece preocuparle, como tampoco su padre insistía que de niño trabajara, porque el viejo sabía ganarse los quilos y realmente no eran de los que mal vivían.
Esto es historia antigua para Francisco, de cuando los primeros años de su vida los pasaba en Corralito, Consolación del Sur.
“Cuando muchacho nos fabricábamos los juguetes nosotros mismos, hacíamos un carro con cuatro latas de puré de tomate como ruedas… el viejo a veces nos hacía algo, pero la verdad es que teníamos poco tiempo para jugar.”
Este hombre es una persona conversadora, hecha con la materia prima de la honestidad y la sencillez, que a veces desconoce el valor de lo que hace, no se siente un artista, sino un hacedor de cosas y lo mismo en la carpintería como en la chapistería, no tiene una predilección especial.
No es un rey Midas, porque no convierte en oro las cosas, ni necesita oro tampoco para hacer: cualquier trozo de madera bruta cobra vida en sus manos, y como si tuviera una Conciencia, al igual que Pinocho, este Geppetto pinareño humaniza la madera, lo avalan 60 años como carpintero.
Aunque su jubilación no le llego desde ese oficio, sino desde el de mecánico industrial en la Empresa de Semillas Varias.
Su didactismo es increíble, porque más allá de los libros encontró el saber en la observación de los fenómenos y las cosas. “Yo no estudié Física, pero de muchacho había un viejo en el barrio que tenía un molino de viento que movía dos piladoras (peladoras) de arroz y yo las miraba y miraba como funcionaban,
“Así fui viendo como se movían las cosas, como andaban y cuando voy a construir algo me lo imagino primero y pienso cómo se va a mover… yo había dejado esto un poco, pero en 1970 lo retomé.
“Lo primero que hice grande en aquel entonces fue el baile, ahí están las parejas, la orquesta con su director, el pianista, el timbalero, el de las maracas… y se van movimiento en la medida que le doy a las teclas.
“Mira, cuando yo estaba en la escuela tenía una pizarra, eso un mural, donde colgaba – en miniatura- los instrumentos de trabajo del campesino: la rastra, el arado, el rastrillo, el peine, el yugo y cada vez que iban inspectores a la escuela, primero pasaban por allí.”
La madera y el amor como materia prima
Sus juguetes no tienen el colorido de la industria china, ni son ingenios electrónicos de la japonesa, no pretenden deslumbrar como los norteamericanos, ni el principio educativo de los españoles, sencillamente son obras de la cultura popular tallados sin gubias, donde falta el trazo uniforme por el desconocimiento de la geometría académica, todo sale del más sensible empirismo, a veces sin pulir, pálidos los colores, pero tienen el encanto de que no son para comercializar. “jamás he fabricado un juguete por dinero.”
“Si, he expuesto mis cosas en ferias de arte popular, en la casa de Cultura de Pinar del Río, en Sandino, en Ciego de Ávila, pero eso era cuando Pelegrín era el jefe de nosotros.
“En Ciego de Ávila una asesora jurídica habló conmigo, porque le gustó mucho una vallita de gallos peleando que llevé, Pelegrín también me lo dijo y le contesté: Dile que cuando recojamos, la valla es de ella…!” Esa valla esta puesta en la Casa de las Américas, en La Habana.
“Después hice otra vallita, los gallos hasta tenían plumas y se la di a Pelegrín, ahora estoy embullado a terminar otra. Tengo esto desordenado –perdone usted el reguero- pero los voy a recoger y limpiar, porque el otro día vinieron los de la televisión con sus aparatos y ahora usted.
“Ya la atención de este arte no es buena, parece que a nadie le interesa, fíjese que nos mandaron un cheque como premio y venía con errores, cuando lo devolvieron y fui a cobrarlo, el de banco me dijo: viejo, si eso esta vencido desde hace un mes.”
El niño que lleva dentro
Los juguetes son parte de la primera expresión vocacional de individuo, porque además de jugar, lo que equivale a entretener, también educan, despiertan el interés por las profesiones y por los oficios.
Francisco evidentemente es un hombre de paz, en su juguetería artesanal no hay armas, ni pistolas, revólveres ni cañones; sí manifestaciones deportivas: con sus boxeadores, corredores y jugadores de pelota; culturales, como el artista circense, la bailarina que desafía la física desde la tapa de una botella, el salón de baile con sus parejas y músicos; laborales, como el trapiche azucarero donde no faltan ni el mayoral y el esclavo, las cañas regadas por el suelo y la carreta como testigo del lamento de los bueyes.
Pero igualmente vimos un interés por lo patriótico, como el mambí y la abanderada que eleva el brazo con la enseña nacional y el busto de Che a medio terminar… así es este mundo de imaginería.
Todo esto es la expresión del niño que lleva dentro, aún a sus 79 años.
A veces uno piensa, ¿a ninguna industria local artesanal le interesaría reproducir estos juguetes? Porque lo hay muy simples que se harían de recortes y probablemente pudieran comercializarse a precios más parecidos al salario del obrero, en el Parque de Pioneros o en las actividades propias de los niños.
Como reza un refrán: “Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.”
El juego y los juguetes son muy necesarios para el desarrollo de todos los menores, incluidos aquellos que tienen algún tipo de discapacidad visual, auditiva, motora e intelectual
Carretera al 1660
Uno de los paisajes pinareños más hermosos lo encontramos en el corazón de la Sierra de los Órganos, por la sinuosa carretera -antes tan temida por conductores- que une a la capital provincial con el territorio de Guane.
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A esa vía -que pareciera trazada al paso de una culebra- se le llama carretera de Luís Lazo y, aunque no lo crean, muchos colegas a veces esquivaban escribir su nombre porque pensaban que se debía a algún politiquero de la época republicana.
Craso error, porque Luís Lazo quedó en la historia sólo como el propietario de un corral que el 30 de julio del lejano 1660 se le adjudicó a la señora doña Gregoria Vergara.
El colonialismo español cuando acampó en Cuba -al igual que en el resto de América Latina- importó su sistema de distribución de la tierra y por eso aparecieron vocablos muy novedosos para los "indígenas locales", como hatos, corrales, realengos y estancias.
Nos referimos al espacio entre los siglos XVI y XVII donde realmente los indios ya habían causado baja por desgaste en el inventario humano y estaban de moda los esclavos importados desde África.
La institucionalización monárquica estableció como medida reguladora para la Isla, las Ordenanzas de Cáceres, que fijaban como requisito a los propietarios de tierras, la mayoría personalidades del Ayuntamiento, que si sus estancias y hatos continuaban despoblados el Cabildo les fijaría término para hacerlo o, por el contrario, serían mercedadas a otras personas.
Ahí es donde doña Gregoria se hizo de esas tierras que lindaban con los hatos de Sumidero por el norte, Simón de Pavia por el sur, La Güira por el oeste y La Ceja por el este.
Como para llegar al lugar litigado había un camino, lógicamente de Luís Lazo, mantuvo el nombre y cuando a principios del siglo XX empezó a tomar jerarquía como hilo conductor entre Guane y Pinar del Río, con muy buenas intenciones fue empedrado, hasta que en 1946 los políticos, con mejores intenciones todavía, lo mejoraron con asfalto, que en esa época se hacía a pico y pala, con rajón, chapapote, piedra macadán y mucho sudor y sangre... pero quedaba bueno.
Así el extremo occidental se enlazó por una zona que deleita a la vista al pasar: el Valle de Isabel María, los extensos pinares de Guanito (mayormente obra de la Revolución) y el bordear los mo-gotes de la cordillera, tan pegados a la carretera que quizás se podía escuchar el silbido de los majaes, el susurro de los pájaros y el ronronear de las jutías.
Esta carretera, como otras muchas del país, se benefició en su momento por los gigantescos puentes de hierro traídos desde los Estados Unidos, una especie de encaje metálico forjado a base de chapas, vigas y remaches que aún en algunos puntos mantienen el encanto de la antigüedad y los riesgos de los choferes actuales, que piensan que todas las carreteras son para 100 kilómetros y que es lo mismo el rodamiento de hormigón de un puente que los vetustos tablones de los otrora gigantes de hierro.
La supremacía y preferencia de la carretera de Luís Lazo para llegar al extremo occidental cubano le fue arrebatada posteriormente con la aparición de la carretera Panamericana, pero esa sería otra historia
Nacido por segunda vez

*Una prueba de abnegación y valor: caminar por el fondo cenagoso de una presa, nadar casi 800 metros con un arpón de pesca submarina, de ocho milímetros, encajado en el vientre y esperar la llegada de la salvadora Patrulla de Carretera y la ambulancia de SIUM, que lo pusieron en manos seguras en el Hospital Abel Santamaría.
Rigoberto Machín León vino al mundo el siete de marzo de 1971 y su segundo nacimiento fue el 14 de abril del 2009, alrededor del mediodía, en la presa El Jíbaro.
En sus 38 años quizás este hombre no vuelva a tener un susto igual, cuando pescando submarino en la presa El Jíbaro, su compañero de faena disparó su potente escopeta de aire comprimido contra la tilapia blanca, que aparentemente revoleteaba en el fondo.
La tilapia fue atravesada en el acto y Rigoberto sintió el fogonazo de un verdadero rayo un poco más arriba de la cintura, muy próximo a su columna vertebral: el pez, capturado minutos antes estaba atado a su cintura, como práctica habitual de los submarinistas.
Cuando emergió, su amigo turbado no se explicaba como había sido posible el accidente, pero el sólo le pidió calma… tranquilidad.
Así empezó una odisea que se extendió desde cerca de la una y media de la tarde del 14 de abril y a altas horas tuvo un desenlace feliz en un quirófano del Hospital Abel Santamaría, después de la intervención solidaria de muchas personas, en este caso verdaderos héroes anónimos, que en diferente medida devolvieron la felicidad a una familia.
En la Isleta
Ahora, en la sala del hogar, rodeado por su padre Rigoberto Machín Alonso, jubilado del MININT; su esposa María Caridad Carmona y su pequeña María Carla, de dos años y medio, porque Gretel de seis estaba ausente, este hombre, joven y corpulento, que en sus días laboriosos rinde como agente de seguridad y protección del SEPSA, nos va a narrar su odisea.
“Cuando recibí el impacto y emergí le dije a mi compañero, hay que tener calma. Salimos para una isleta en medio de la presa y él quería ir a buscar ayuda, pero me opuse, no podía quedarme solo sin saber si sufriría un desmayo.
“Razoné en voz alta: ¡si caminé hasta aquí no tengo la columna vertebral dañada!, así que tenemos que nadar hasta la orilla, eran como 800 metros y eso hicimos, lo más difícil fue salir porque estaba cenagoso y me caía.
“Encontramos primero a un hombre y le dije a mi compañero: este es el que nos va a ayudar; luego notamos que en la vieja escogida, allá en el 13
de la carretera a Viñales, había gente trabajando, los que salieron inmediatamente con ánimo de ayudar.
“Pedí por favor que cortaran la tilapia, porque aunque atravesada estaba viva y en cada coletazo me llegaba al alma, yo sentía la punta de la saeta por dentro en el pecho…
“Uno salió en bicicleta para la carretera, pero viró al rato con la mala noticia de que ningún carro paraba; otro fue a la escuelita cercana a llamar por teléfono, pero en cuanto descolgó se le acabaron los minutos, era un TFA de 400 minutos.
“Hubo un momento de respiro, llegó un carrito estatal azul, nadie se fijó a donde pertenecía, venía con el chofer una mujer rubia, ella solo dijo, yo trabajo en Salud Pública: “Como está, ese hombre no se puede mover de ahí”. Dieron media vuelta y se fueron.
“Al fin llegó un compañero con motor con sidecar; él pensaba que era otro tipo de accidente, y como no era posible montarme, sacó un celular e hizo las llamadas necesarias.
“Lo primero que llegó fue un jeep de la Patrulla de Carretera, me acomodaron en el espacio de atrás entre asientos, porque la varilla no me dejaba sentarme ni acostarme y así en cuclillas era como único podía estar. La puerta no cerraba por el largo del arpón y aquel mulato decidido y enérgico dijo: “No podemos perder más tiempo, agarren esa puerta que nos vamos así.
“Entonces llegaron los de SIUM, evaluaron rápidamente la situación, yo no sangraba, pero me faltaba fuerzas. Les pedí por favor que me dejaran en el jeep, que ya estaba acomodado y ellos decidieron condición que nos iban escoltando… hicieron todas las coordinaciones y se limpió la carretera, incluso se había controlado hasta el paso por el semáforo próximo al hospital viejo.
El dilema: cortar el arpón
“Ponerme en una camilla fue un problema, pero el peor era que no había forma de acostarme boca arriba…
En esta parte del relato interviene su padre, quien continuará con el resto de este dramático hecho:
“El problema era como colocarlo, hasta que surge la idea de unir dos mesas y que el arpón quedara en el medio, eso lo verán en las fotos. Después cómo cortar la punta para sacar la varilla, imagínense algunas sugerencias eran verdaderas locuras.
“Le pregunto al médico de si era posible abrirlo y luego buscar la solución, y una mujer dijo que tenía amigos en los bomberos y que los llamaría, “pues ellos tienen herramientas”.
“Efectivamente, llegaron dos bomberos con su equipo, esperaron a que empezaran a operar y cuando el cirujano lo estimó se pusieron ropa de salón y con una tenaza especial cortaron la saeta si moverla ni un centímetro.”
“Les digo, hay tanta gente a la que deseamos agradecer; esos compañeros de la escogida, a los de la Patrulla de Carretera, a los del SIUM, a los Bomberos, a todo el personal del Hospital, bueno especialmente a ese equipo que lo operó y a los que siguieron con la curaciones.
Un consejo
Después de tantos días, fuera de peligro, con tiempo suficiente para pensar, Rigoberto nos comenta:
“Para el que pesque submarino todas las precauciones son pocas, ese día la visibilidad era de solo de 30 o 40 centímetros, porque el agua de las presas es turbia.
“Esto me enseñó que hay que tener mucho cuidado, que un accidente es posible y hay que evitarlo. No siempre el final es feliz.
Comentario médico
El equipo de guardia en ese momento estaba integrado por los doctores Ernesto Andino Ruibal, jefe de team; Iroel Santos Portela, cirujano; Juan Antonio Pérez Menéndez, angiólogo; Emilio Díaz Gener, anestesiólogo; y los enfermeros de salón Luís Felipe Martínez y José Luís Hernández.
Andino reconoce la oportuna acción de todos porque indudablemente, dice, “Era un accidente con riesgo para la vida: más de dos horas de operación y lo relevante fue recibir a una persona atravesada con un arpón, una varilla extraordinariamente grande en el abdomen, donde imaginas que pueden haber grandes problemas, por encontrarse los intestinos, el colon, grandes venas como la aorta y la femoral, además de los vasos femorales, que de ser dañados provocan la muerte en breve tiempo, aparte de que había pasado muy cerca de la columna vertebral.
“Requerimos de ayuda para cortar el metal y previmos la presencia del angiólogo, por el temor a los daños arteriales.
“Hubo lesión de los meso, lugar por donde entra la sangre a los intestinos, pero estos propiamente no se afectaron, pues eso significaría complicaciones, que por suerte no las hubo.”
No hay dudas de que fue un magnífico trabajo, que quizás por modestia el personal médico no exalte, pero la familia lo reconoce y está tremendamente agradecida.




