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Matahambre: weblog de Ramón Brizuela Roque

Jóvenes con el peligro en el cuello

Jóvenes con el peligro en el cuello

Para proteger la vida hay que tomar decisiones: alejar las relaciones sexuales en edades tempranas, evitar la promiscuidad, ¡no! al tabaquismo y mucha higiene genital.

Aunque es doloroso exponerlo, muchas mujeres han negociado salud por placer, luego el Virus del Papiloma Humano (VPH) les cobra un alto precio que puede ser la vida.

Menos conocido que el del SIDA, el VPH es igual de mortal por convertir el cáncer de cuello en una enfermedad de transmisión sexual.

Según la literatura médica es la segunda causa de muerte en la mujer a nivel mundial y la principal por enfermedades malignas en las féminas de los países en desarrollo.

Alrededor de 500 000 nuevos casos se detectan anualmente y cerca del 80 por ciento corresponde a los países en desarrollo, aunque lo peor de todo es que mueren cada año 272 000 mujeres y en los próximos 10 su incidencia y mortalidad aumentarán alrededor del 25 por ciento.

En la región de las Américas para el 2030 las muertes pueden llegar a 70 000 anuales y la prueba citológica o Papanicolaou, como más se conoce internacionalmente, no lo ha hecho declinar como en otras partes.

Una voz autorizada

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Doctor Rosendo Sánchez

Con esos datos en la agenda y sus conocimientos prácticos y académicos, nos atendió en la consulta de patologías de cuello y tractus genital inferior, del hospital general Abel Santamaría, el doctor Rosendo Sánchez Rodríguez, especialista en Ginecología y Obstetricia desde hace 18 años y con 21 de experiencia en dicha consulta, más la misión de dos años en Belice.

La información es espeluznante, pero para la enfermedad hay soluciones, sólo falta que las mujeres colaboren porque el sistema de salud cubano cuenta con el personal, los programas y recursos... pero hay que poner atención.

A la pregunta de cuáles son los factores desencadenantes de la patología, el médico fue muy específico: la precocidad en las relaciones sexuales, los múltiples partos, promiscuidad sexual, deficiente higiene genital, el mal hábito de fumar y la infección por el Virus del Papiloma Humano, cuya agresividad hace que este tipo de cáncer se considere enfermedad de transmisión sexual y, a la vez, aproveche la puerta que dejan abierta las demás ITS.

En el caso del mundo capitalista, a esos factores enumerados hay que añadirle uno importante y que no es preocupación de las cubanas: baja solvencia económica que no les permite a las mujeres costear las citologías vaginales regulares.

Como todas las enfermedades, una detección precoz remedia la situación, pero eso sólo es posible con la prueba citológica sistemática.

Aunque como la mayor parte del tiempo el cáncer cervical es asintomático, el doctor Rosendo estima que las mujeres deben conocer algunos de los síntomas como el flujo vaginal continuo, que puede ser pálido, acuoso, rosado, marrón, sanguinolento o de olor fétido; sangrado vaginal anormal entre períodos, después de la relación sexual o después de la menopausia, y períodos menstruales abundantes y que duran más de lo normal.

En cuanto al cáncer cervical avanzado los indicios son, además, la inapetencia, pérdida de peso corporal, fatiga, dolores pélvico, de la espalda y en las piernas, inflamación en una sola pierna, sangrado vaginal profuso, fuga o filtración de orina o heces por la vagina y fracturas óseas.

Peligro para "casi niñas"

ALGO QUE DEBE LEER
Es un cáncer que comienza en el cuello uterino, o sea la parte inferior del útero que se abre en la parte superior de la vagina.
El desarrollo del cáncer cervical generalmente es muy lento y comienza como una afección precancerosa llamada displasia que se puede detectar por medio de una citología vaginal y es en el ciento por ciento tratable. Por esta razón es tan importante que las mujeres se practiquen citologías vaginales regularmente.
La mayoría de las mujeres a quienes se les diagnostica cáncer cervical en la actualidad no se han sometido a citologías vaginales regulares o no han tenido un seguimiento por resultados anormales.
Los cambios precancerosos que no se han detectado pueden convertirse en cáncer cervical y diseminarse a la vejiga, los intestinos, los pulmones y el hígado. Pueden pasar años para que los cambios precancerosos se conviertan en este tipo de cáncer.
Los cambios del cuello uterino y el cáncer cervical no se pueden ver a simple vista. Se necesitan exámenes y herramientas especiales para descubrir tales enfermedades.
Las citologías vaginales detectan los precánceres y el cáncer, pero no ofrecen el diagnóstico final. Si se encuentran cambios anormales, generalmente se examina el cuello uterino bajo aumento o ampliación microscópica, lo cual se denomina colposcopia. Durante este procedimiento, se extraen fragmentos de tejido en forma quirúrgica (biopsia) y se envían al laboratorio para su análisis.
Otros exámenes pueden abarcar: legrado endocervical, para examinar la abertura del cuello uterino
Si a una mujer se le diagnostica cáncer cervical, el médico ordenará más exámenes para determinar qué tan lejos se ha diseminado dicho cáncer, lo cual se denomina estadificación.
Alejemos el peligro del "cuello" de nuestras jóvenes: ellas son las responsables, pero el consejo de la familia no debe faltar; el de los médicos está aquí, ya lo conocen.

El cáncer de cuello, en primer lugar, cobra importancia por la alta mortalidad y segundo porque ocurre en edades jóvenes en la vida, entre los 35 y los 45 años, una etapa cuando la mujer está en su plenitud de facultades físicas y sociales pues es la época de la vida de madre, abuela, esposa, dirigente, obrera, es eje principal de la familia.

La concurrida consulta del "Abel Santamaría" ha visto en pocos años una modificación sustancial de los grupos de edades de las pacientes, por lo que el especialista opina:
"Llama la atención a los estudiosos del mundo que al iniciarse más tempranamente las relaciones sexuales, la enfermedad ha tenido un desplazamiento a edades más jóvenes, ya nosotros tenemos aquí pacientes con diagnóstico de cáncer de cuello con 18 años, pero hemos visto pacientes con edades aún menores, como 14 ó 15 años.

"Esta patología se ha desplazado a edades más tempranas, cosa extremadamente preocupante si tenemos en cuenta el gran número de pacientes adolescentes que acuden a nosotros y sobre todo el diagnóstico de esta enfermedad en estadios muy avanzados en dichas pacientes por lo que se hace muy necesario el conocimiento y puesta en práctica de medidas que aminoren los factores de riesgo.

"A pesar de los esfuerzos de nuestro país por lograr la cobertura del ciento por ciento de las pacientes para que se realicen la prueba citológica, no hemos logrado un impacto positivo en la reducción de la enfermedad.

"La alerta médica es porque más del 30 por ciento de las pinareñas no se hacen la prueba citológica, cuando es una patología con alta mortalidad, pero perfectamente prevenible gracias a las pruebas periódicas.

"El Papanicolaou se hace a partir de los 25 años y se repite cada tres, pero hay pacientes que por la dispensarización de su área de Salud, aunque no tengan la edad, deben hacérsela por todos los riesgos a que se exponen y eso lo sabe el médico del consultorio.

"El condón no impide radicalmente el contagio, pero en gran medida ayuda a prevenirlo, porque es una barrera contra las enfermedades de transmisión sexual con probada eficacia.

"En nuestra consulta de lunes, martes y miércoles atendemos como promedio a 100 pacientes, y los jueves y viernes lo dedicamos a la cirugía, de la que cada año se realizan en este hospital entre 900 y 1 000 intervenciones de conización por radiocirugía".

 

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